Si al cortar una sandía por la mitad te encuentras algo como esto, no la consumas tírala de inmediato.

Cuando descubrimos por primera vez la noticia de las sandías explosivas chinas, creíamos que se trataba de una simple broma de Internet, pero al avanzar más en el tema nos horrorizamos. Los agricultores chinos habían estado utilizando un fertilizante que contiene una sustancia química llamada forclorfenurón. Esta sustancia es capaz de aumentar el tamaño de una sandía en un 20% más rápido de lo normal, lo que significa bastante más dinero. Pero este compuesto perjudicaba bastante la salud humana, estas eran las consecuencias.

Also asombroso sucedía cuando los agricultores abrían una sandía. Al hacerlo veían como ésta tenía grietas en su interior, por lo que se dieron cuenta de inmediato de que algo no iba bien.

Tras las controversiales declaraciones de Jian, la EPA (Agencia de Protección Ambiental) le ha respondido argumentando que este fertilizante también se utiliza en los kiwis y las uvas. Lo peor es que se ha demostrado que es citotóxico, es decir, que puede conducir a problemas de la piel, orales e incluso intoxicación respiratoria si se ingiere. La sustancia no es cancerígena, pero contiene toxinas que pueden conducir a problemas muy graves como lesiones en el interior del estómago. ¿Tiene esto solución o se planea darle alguna en el futuro?

Para comprobar si la sustancias era dañina o no, se realizaron bastantes pruebas en animales, y se ha demostrado que causa daños. Muchísmos efectos perjudiciales para la salud se deben a la manipulación química de la flora y la fauna.

El gobierno chino continuará utilizando su poder para que sus agricultores continúen utilizando este fertilizante sin tener en cuenta los efectos negativos que tiene para la salud y el medio ambiente, lo que nos debería preocupar y enfadar a la vez.

La CCTV, una de las cadenas más importantes de China, también ha anunciado que las recientes explosiones de algunas sandías son culpa del forclorfenurón. Esta sustancia química se utiliza legalmente en China, pero otros países desarrollados como Estados Unidos lo utilizan en cultivos de kiwi y uvas. Su mecanismo se basa en que aumenta la división celular de los alimentos, lo que hace que sean bastante más grandes. ¿Estarías dispuesto a empeorar la salud de los demás por sacar más dinero? Piensa en ello.